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Libro Cayó la Gran Babilonia

La Gran Babilonia

Temas de Este Libro

La Otra Bestia

Urgente Misión de Esta Revelación

El Significado de la Otra Bestia


Características de la Otra Bestia - Texto Bíblico

La Otra Bestia sus 10 Características


Identificación de la Otra Bestia - Explicación de las 10 Características


           Características
mero Identificación de la Otra Bestia - Característica 10

Mensaje Sobre la Cifra de la Otra Bestia


Llamada de Amor Para que Veamos la Verdad


Caída de la Gran Babilonia


Llamada de Amor a los que Siguen a la Gran Babilonia


El Juicio es Inminente

Juicio de la Cébre Ramera

Llamada de Amor - Es el Momento de Ver

Trayectoria del Caminar de la "Ramera"

Profecías Numéricas que Identifican a la "Ramera"

Lucha por Resurgir a la "Ramera"

Se Hace la Luz en La Gran Babilonia

Salíd de Ella Pueblo Mío

Llamada de Amor a los que han Dejado a La Ramera

Llanto por la Caída de Babilonia la Gran Ciudad

Alegría en el Cielo por la Luz en Babilonia - Desaparición de la Gran Ciudad

Aleluyas en el Cielo por el Juicio de la Gran Ramera

Los Poderes del Hades no Prevalecerán en Contra de la Iglesia

Triunfo de Cristo - Presentación de la Verdadera Esposa del Cordero

Cristo Combate con Justicia

Invitación al Banquete de Dios

Juicio Final - Derrota Total de las dos Bestias

Los Últimos Salvados

Texto Bíblico

Audios del Libro

   


´Cayó La Gran Babilonia
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¡Cayó La Gran Babilonia!

Lucha por Resurgir a la "Ramera"

Los diez cuernos que has visto son diez reyes que no han recibido aún el Reino; pero recibirán con la Bestia la potestad real, sólo por una hora. Están todos de acuerdo en entregar a la Bestia el poder y la potestad que ellos tienen (Ap.17,12-13).

 Cuando se haga la Luz en estos diez reyes, ellos recibirán el Reino. Pero aquí se dice que aún están entregados en mantener las verdades de la “Ramera” y Dios les permite que ejerzan con la Bestia la potestad real, sólo por una hora. (Como se dirá en los versículos 16 y 17, en ese empeño verán la  Luz).

Pero al principio, en que su obcecación por defender a la “Ramera” no les permite ver la Verdad que Dios ha anunciado (y que habrá cumplido al hacer caer sus verdades),ellos van a usar todos los medios a su alcance para resurgirla, llegando en este empeño incluso a luchar en contra del Cordero:

 Éstos harán la guerra al Cordero, pero el Cordero como es el Señor de señores y Rey de reyes, los vencerá en unión de los suyos, los llamados y elegidos y fieles (Ap.17,14).

Sus convicciones tan arraigadas, les lleva a defender sus verdades y a luchar por ellas incluso en contra del Cordero: "Él es la puerta de las ovejas” (Jn. 10, 14ss).  Nadie más.  Nada más. Dios desvelando este Apocalipsis, sólo quiere que su Luz les alcance y rectifiquen sus propios planes, pues sólo ven sus tradiciones que ellos han recibido de otros.

Pero Dios está tratando con todo su pueblo, con cada uno, y hay una gran avalancha de conversiones y de testigos vivos de la Verdad, para gloria de Dios. Es ese el momento: cuando los llamados y fieles y elegidos dan testimonio de la Verdad, y es el triunfo del Cordero,  porque es Dios el que así lo hace.

Llamados son los convertidos, los que acaban de  responder a la llamada de Dios; fieles, los llamados que han permanecido en Dios, y los elegidos los que reciben una misión de Dios para ser en medio de todos testigos vivos del Evangelio por los que muchos pueden conocer la Verdad y salvarse.

Por medio de ellos y por el poder del Espíritu Santo, un nuevo Pentecostés se ha ido despertando como preludio de ese final glorioso en que sólo habrá un solo rebaño y un solo Pastor (Jn.10,16). Las palabras de Jesús siempre se cumplen, y muchos pueden atestiguar ya hoy que Jesús vive, que el Reino de Dios está aquí, que se vive la presencia, la experiencia del Espíritu Santo, que siempre ha estado. Pero hoy hay un pueblo numeroso que se ha abierto a Él, por la maravillosa misericordia de Dios.

En toda lucha Dios gana, el Cordero es el vencedor. Él vino a rescatarnos. A rescatar también a todos los que se dejaron llevar por la confusión de la “Ramera”. (Veamos cómo la Iglesia y la “Ramera” aparecen como un todo, como lo mismo, cada vez que se le nombra. Distingamos esto para poder entender lo que el Señor quiere hacernos ver). Así ha hecho la “Ramera”:

Me dijo además: “Las aguas que has visto, donde está sentada la Ramera, son pueblos, muchedumbres, naciones y lenguas” (Ap.17, 15).

Las aguas, representan el estado de la Vida en Dios aquí. Nos dice el Señor hoy que las iglesias las han mezclado contaminándolas con “sus verdades”, las verdades de la “Ramera”, y que esas aguas no nos purifican. Y de esas aguas  hemos bebido, de todo lo que ella nos ha dado: Está sentada, descansada, segura de sí misma, porque ejerce su dominio sobre todos éstos:

            Las muchedumbres, todos los que la siguen.

            Pueblos, todos, aunque no tengan religión, porque es conocida por todos.  Influye en otros pueblos.

Naciones, son las religiones. Aquí se refiere a aquéllas a las que ella ha servido de referente, y que como ella, imponen verdades  desde  el razonamiento, verdades humanas que alejan a muchos de Dios.

Lengua es la comunicación, lo que nosotros hablamos, lo que podemos expresar, lo que Dios usa para llamar, para advertir a su pueblo; pero ella se hace que está por  encima de toda lengua porque todos han de decir lo que ella dice. Sólo escucha a los adoctrinados por ella. El que vea la Verdad que en Dios Es, ya no pertenecerá a ella. Es lo que sucederá incluso con estos diez reyes, estos diez cuernos:

Y  los diez cuernos que has visto y la Bestia van a aborrecer a la "Ramera”; la dejarán sola y desnuda, comerán sus carnes y la consumirán por el fuego; porque Dios les ha inspirado la resolución de ejecutar su propio plan, y de ponerse de acuerdo en entregar la soberanía que tienen a la Bestia hasta que se cumplan las palabras de Dios (Ap.17, 16-17).

Comer es tener comunión. Jesús dijo: “El que come mi carne y bebe mi sangre tiene Vida en Mí y Yo vivo en él” (Jn.6,56). Pero aquí la comunión es otra: el comer con las verdades de la “Ramera”. Estos diez reyes lucharán por ella para resurgirla, pero en esa comunión al profundizar en ella, desentrañarán “sus verdades”, y todo de ella quedará al descubierto, la dejarán sola y desnuda. Éstos que ven la realidad de “sus verdades”, porque Dios les hace ver, quemarán todo de ella por el fuego del Amor, que es Luz que los ilumina.

Así se hace la Verdad en éstos. Es por lo que se dice que aborrecerán a la Ramera”. Igual la aborrecerá  la Bestia al ver que se hace la Luz. Huirá de ella. Esto se confirma también en el capítulo XVIII cuando el ángel levanta en alto “una gran piedra como una rueda de molino” para que sea vista por todos, y luego la arroja al mar para que no aparezca ya más.

Y quedarán solos sus planes humanos como parte de un pasado. Porque el fuego del Amor que llega a ellos hace que se cumpla el plan de Dios. Pero primero se dará ese acuerdo entre todos ellos:

Porque Dios les ha inspirado la resolución de ejecutar su propio plan, y de ponerse de acuerdo en entregar la soberanía que tienen a la Bestia hasta que se cumplan las palabras de Dios. Estas palabras son semejantes a las que hablan de cuando el Señor endureció el corazón del Faraón para que no dejara salir a los israelitas de Egipto, hasta el momento en que el pueblo de Dios estuvo preparado y Dios lo decidió (Ex.7,3-4). Quizás el pueblo necesitaba ver de una forma más palpable la intervención de Dios a través de aquellas plagas, y ellos habrían de aprender a dejarse guiar por el Señor, confiar en su brazo fuerte y su mano poderosa.

Aquí también queda libertado el pueblo de Dios de otro dominio de carácter terrenal, para dejar paso a un pueblo dirigido plenamente por Dios, pues será el Cordero, con el Espíritu Santo, el que lleva a cada uno a la Verdad completa (Jn.16, 13). Ellos son “los Dos Testigos” de la sexta trompeta que está sonando.

Se ratifica de nuevo al final de este capítulo la identidad de la “Ramera”:

Y la mujer que has visto es la Gran Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra (Ap.17, 18).

Soberanía es dominio, autoridad y poder. Eso es lo que ha puesto La Gran Ciudad, la Gran Babilonia, laRamera”, sobre todos los que formaban parte de

ella. Era la que dominaba sobre todos aquéllos que buscando a Dios, se habían ido entregando incondicionalmente a su obediencia, bajo su dominio.

                  

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Cayó la Gran Babilonia

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